Metodologías y procesos
Normalmente, lo que mejor define una composición musical son las metodolgías y procesos empleados para fabricarla. Esto significa que, si queremos cierta originalidad, es necesario abordar, este aspecto en cada proyecto, de forma abierta.
Sin embargo, en el proceso de la composición para artes escénicas o audiovisuales, hay unas constantes que habrá que abordar.

DOCUMENTACIÓN
Siempre es bueno documentarse sobre el tema que va a tratar el proyecto. Es interesante que esto pueda ayudar a entender mejor la obra. Pero también es necesario saber ver los elementos que se hayan aprendido en el proceso de documentación que no deben influir en la producción musical.
COMPROMISO, ABSORBER LA OBRA
Como una esponja. Convertirse en cómplice del director o directora. Ir a las lecturas, visitar ensayos o sesiones de rodaje, ver, si existe, el montaje de diferentes maneras. Dejarse empapar con lo esencial y quedar calado hasta poder escuchar cada parte de la obra. Entonces ponerse en la piel del espectador para poder visionar la música que más ayudará para cada escena.
GUION MUSICAL
Dónde queremos música y por qué. Hay directores o directoras que tienen ya un guion musical elaborado antes de la primera lectura. Algunos prefieren que lo hagas tú. Y también existe la opción de hacerlo juntos.
Hay que estar preparado para transitar por cualquiera de estos caminos. En cualquier caso, un guion musical bien hecho es el 50% de la partida.
IDEAS MUSICALES
El desarrollo del guion musical nos pondrá en situación de encararnos con las cuestiones narrativas. Esto nos abrirá la puerta a concretar la relación de la música con la acción, los personajes o la imagen. Y, asimismo, a concretar motivos melódicos, ritmos, colores y texturas, y su orden en el puzle de las jerarquías de las ideas musicales.


DIMENSIÓN MUSICAL
Es necesario escoger la dimensión global de la música de una obra, pero también la dimensión de cada bloque musical. Es importante abordarlo sin prejuicios estéticos y hacerlo desde estos aspectos:
- Arreglos. Cuáles y cuántos instrumentos intervienen. Desde un solo, pasando por el dúo, cuarteto, hasta la orquestación. Texturas. El alcance de las tesituras y registros de la suma de los instrumentos se traduce en dimensiones concretas.
- Producción musical. La concreción del arreglo y de las texturas, jerarquía de las frases musicales y de los instrumentos.
- Espacio Sonoro. Decidir con qué volumen, qué ecualización, por qué altavocea suena la música, qué concreción auditiva, en definitiva, qué dimensión le damos a cada parte. Las obras de formato escénico perimten un mayor margen en este aspecto que, por otra parte, comparte una frontera muy fina con la producción musical.
COMPLICIDAD
Todos los proyectos son trabajos colectivos. Es necesario hacerse responsable de la música de una obra, pero esto no significa trabajar solo.
Cuesta entender estos procesos sin un trabajo sintonizado con el equipo de dirección, y por otra parte, también es necesario colaborar con músicos, productores, técnicos y en algunos proyectos más complejos con productores musicales o responsables de espacio sonoro.